Déficit hídrico severo en quebrada Boyacogua y río Surba


Aunque se ha registrado presencia de lluvias en zonas urbanas durante los últimos días, Acevedo aclaró que estas precipitaciones no han logrado recuperar la totalidad de los caudales de las fuentes hídricas superficiales, especialmente en los páramos donde se realizan las captaciones. El funcionario reveló datos técnicos preocupantes sobre la operatividad actual del sistema de acueducto. En la quebrada Boyacogua, fuente vital para la zona oriental de la ciudad, la concesión autorizada es de 24.84 litros por segundo; sin embargo, actualmente solo se están tratando aproximadamente 20 litros por segundo, lo que representa un faltante de 4.84 litros por segundo. Esta situación genera una afectación fuerte y directa para los usuarios de ese sector.


De igual manera, en el río Surba, la capacidad de tratamiento habitual supera los 200 litros por segundo, pero en la actualidad opera entre 130 y 140 litros por segundo, mostrando que las fuentes aún no se estabilizan. Acevedo enfatizó que llueva en barrios o veredas no garantiza agua potable si no hay recarga en los páramos de abastecimiento. Por ello, mantuvo activa la alerta naranja e hizo un llamado urgente al uso eficiente y ahorro del recurso.


Restricciones vigentes y responsabilidad empresarial ante la crisis climática


Bajo la declaratoria de alerta naranja, está prohibido y restringido el lavado de fachadas, andenes y vehículos frente a viviendas utilizando agua potable tratada. La empresa también realiza acciones directas llegando a parqueaderos y lavaderos para suspender dichas actividades mientras no se garantice el 100% de entrega de agua apta para estos fines. No obstante, el gerente reconoció la existencia de establecimientos juiciosos que cuentan con concesiones de Corpoboyacá y pozos profundos propios, realizando tratamientos alternativos para su operación sin afectar la red pública.


Acevedo aprovechó la intervención para lanzar una reflexión estructural sobre el desarrollo urbano y económico de Duitama. Criticó la práctica común de construir edificios de diez o quince pisos primero y buscar el suministro de agua después. Instó a empresarios y ciudadanos a proyectar cualquier negocio, industria o comercio verificando previamente la disponibilidad real de servicios públicos, incluyendo fuentes alternas si es necesario, para avanzar como ciudad de forma consciente y sostenible frente al fenómeno de El Niño, cuyas condiciones climáticas adversas se extenderán hasta el próximo año 2027.


Cambio de paradigma en mantenimiento vial: de romper a reparar


En cuanto a infraestructura física, el gerente destacó un cambio cultural significativo dentro de Empoduitama. Históricamente, la percepción era que la empresa rompía calles para instalar redes de alcantarillado y acueducto sin arreglarlas posteriormente. Ahora, bajo esta administración, existe un compromiso explícito con el reparcheo y cuidado de la malla vial tras cada intervención técnica. Se ejecutan labores internas de reparación menor y, cuando el daño a la carpeta asfáltica es severo, se articula rápidamente con la Secretaría de Infraestructura Municipal para intervenir de manera coordinada.


El proceso descrito implica verificar primero la falla de alcantarillado reportada por la comunidad, luego programar reuniones con la Secretaría de Infraestructura y finalmente ejecutar la obra civil seguida del arreglo vial correspondiente uno o dos meses después. Entre los puntos ya intervenidos recientemente figuran vías céntricas importantes cerca de Innova Casa, la calle 17 y la calle 18, donde se han presentado colapsos viales que requieren paciencia de los conductores para evitar daños permanentes a largo plazo.


Inversión de 900 millones de pesos y proyectos emblemáticos articulados con el Plan Mi Ciudad


Empoduitama destinó una inversión específica de 900 millones de pesos para tareas de reparcheo, monto calificado por el gerente como insuficiente dada la magnitud de afectaciones en la ciudad, pero gestionado eficientemente priorizando vías principales. Paralelamente, se detallaron grandes proyectos estructurales financiados parcialmente por la empresa y complementados con convenios de la Gobernación de Boyacá y la Alcaldía Municipal bajo el marco del Plan Mi Ciudad.

Uno de los casos destacados es la calle Novena A, tramo comprendido desde la carrera 35 hasta la carrera 38, paralelo a la Avenida Las Américas frente al hospital. Allí, Empoduitama invirtió más de 1.200 millones de pesos exclusivamente para reposición, ampliación y separación de aguas grises y blancas, instalando tuberías de gran diámetro (18, 24 y 36 pulgadas) y sumideros hacia colectores finales. Una vez terminada la obra hidráulica, la Secretaría de Infraestructura mejoró la estructura de la vía y la Gobernación realizó la pavimentación completa, quedando pendiente únicamente la señalización horizontal y vertical. Este proyecto elimina focos históricos de inundación en Laureles y dicha zona céntrica.


Otro avance crucial corresponde a la transversal 35, desde la carrera 35 hasta el Colegio Simón Bolívar, una vía olvidada por más de 30 años. Empoduitama invirtió 700 millones de pesos en la reposición y ampliación del sistema de alcantarillado con tubos de 12, 14 y 16 pulgadas en más de 500 metros, incluyendo acometidas y obras transversales. Posteriormente, la Secretaría de Infraestructura arregló la estructura vial y, junto con la Gobernación, adelantaron la pavimentación definitiva. Estas obras benefician directamente a estudiantes y residentes, eliminando problemas de polvo en época seca y lodo en temporada de lluvias, mejorando notablemente la calidad de vida.


Gestión de movilidad y cierre institucional


Respecto a las afectaciones temporales por obras en curso, particularmente en el centro de la ciudad, sector de La Dorada, Avenida Las Américas y carrera 19, el gerente explicó que se trabajó articulado con la Secretaría de Tránsito aprobando PMT e informando rutas alternas. Aunque persisten trancones inevitables, subrayó que muchos reparcheos son intervenciones puntuales de máximo dos días que no implican reconstrucción total de la vía, sino reparación de daños causados por conexiones domiciliarias.


Finalmente, el Ingeniero Andrés Acevedo cerró su participación reafirmando el compromiso ético de la entidad: cada peso pagado por los usuarios en sus facturas se invierte con respeto y responsabilidad social, invitando nuevamente a la ciudadanía a asumir corresponsabilidad en el cuidado del agua y la tolerancia necesaria durante las mejoras definitivas de la infraestructura urbana de Duitama.