Campesinos y productores de Boyacá han alertado sobre una crisis lechera que afectaría al departamento y al país, ante el incremento de importaciones de leche en polvo, especialmente desde Estados Unidos, registrado desde enero de 2026.


La situación se deriva del Tratado de Libre Comercio firmado entre Colombia y Estados Unidos en 2006, que estableció la eliminación de aranceles para productos lácteos a partir de 2026. Según datos expuestos por el ingeniero agrónomo y productor Hugo Rosas, en 2025 se importaron 38.364 toneladas de leche. En lo corrido de 2026, sin haber terminado el año, las importaciones ya alcanzan 61.300 toneladas.


Rosas explicó que el mayor volumen de leche importada llega en polvo, se rehidrata en el país y se destina a la elaboración de derivados como quesos y yogures. Señaló que los transformadores y distribuidores tienden a preferir este producto por su menor precio frente a la leche fresca comprada a pequeños productores locales.


En Boyacá, uno de los principales departamentos productores junto con Antioquia, Cundinamarca y zonas del Caribe, muchas familias campesinas mantienen dos o tres vacas. En municipios como Firavitoba o Siachoque, la leche se vende entre $1.900 y $2.000 pesos el litro. Ese ingreso, que puede representar entre 600.000 y un millón de pesos mensuales o quincenales, constituye la caja menor mientras avanza el cultivo de papa u otros productos.


Rosas destacó las diferencias productivas: en Estados Unidos, sistemas estabulados con razas como Holstein pueden superar los 30 litros por animal, mientras en Boyacá el ganado criollo o cruzado produce entre 3 y 7 litros. Agregó que un solo productor estadounidense genera un volumen equivalente al de cerca de 20.000 productores colombianos. También mencionó los apoyos estatales y el proteccionismo existentes en Estados Unidos, que generan una competencia desigual conocida como dumping.


El ingeniero recordó que esta situación fue advertida desde la primera década del 2000, cuando se negociaron los tratados. Señaló que políticas como los Conpes, diseñadas desde 2010 para mejorar la competitividad del sector lechero colombiano, no contaron con los recursos suficientes para preparar al país ante la eliminación de aranceles.


Rosas indicó que corresponde al Gobierno nacional adelantar negociaciones o implementar mecanismos de estabilización de precios y protección para los productores que deban vender por debajo de sus costos. 

En regiones de Boyacá con vocación lechera, como el Occidente, Tundama y Sugamuxi, el impacto ya genera preocupación entre las comunidades campesinas.