La crisis por los bajos precios de la panela mantiene en alerta a los productores de Santander y Boyacá, especialmente en la región de la hoya del río Suárez, donde los elevados costos de producción están poniendo en jaque la continuidad de esta actividad tradicional. Para muchos campesinos, la difícil situación los estaría llevando a considerar una decisión dolorosa: seguir produciendo a pérdida o vender sus terrenos y trapiches.


Mariela Acuña de Chacón, productora panelera de Güepsa, Santander, denunció que actualmente el kilo de panela se comercializa entre $3.200 y $3.300, mientras producirlo cuesta aproximadamente $4.500. Esto representa pérdidas de entre $1.200 y $1.300 por kilo, sin contar otros gastos que deben asumir las familias productoras.


Los altos costos de la mano de obra y de cada jornada de molienda, sumados a la preocupación por la competencia en el mercado, agravan el panorama de los pequeños y medianos paneleros, quienes advierten sobre el riesgo de que numerosos trapiches tengan que cerrar sus puertas.


Ante esta situación, el representante a la Cámara por Boyacá, José Luis Bohórquez, impulsó una proposición para realizar una audiencia pública sobre la crisis del sector panelero. El encuentro se llevará a cabo este viernes 23 de octubre, a las 9:30 de la mañana, en el Salón Boyacá del Congreso de la República, con la participación de productores, organizaciones sociales y demás actores interesados en exponer la realidad que atraviesa esta actividad económica.


La agenda de discusión también tendrá un espacio en el departamento del Huila. Allí, este sábado 24 de octubre, desde las 9:00 de la mañana, se adelantará una reunión con representantes de Fedepanela para analizar la situación de los productores de esa región y profundizar en las dificultades que enfrenta el sector.


Los encuentros buscan visibilizar la problemática y abrir un espacio para escuchar a los campesinos, analizar las causas de la caída de los precios y buscar alternativas que permitan proteger una actividad de la que dependen miles de familias colombianas.


La preocupación es cada vez mayor: mientras producir cuesta más de lo que reciben por la venta de la panela, los campesinos ven amenazada su capacidad de sostener sus negocios y preservar una tradición que durante generaciones ha sido sustento de las familias rurales.



Redactó: William Arley Páez
Periodista Matinal Noticias